Un movimiento
que crece ciudad a ciudad
Impacto
- Personas
atendidas - 0+
- Espirometrías
realizadas - 0+
- Derivaciones a
atención primaria - 0+
- Personas con
antecedentes de tabaquismo - 0%
Semana 6, 1-junio
Aguilar de Campoo
(Palencia)

Aguilar de Campoo: cuando un municipio diseña salud sin darse cuenta
El NO ES NORMAL TOUR continúa avanzando hacia el norte peninsular y hace parada en Aguilar de Campoo (Palencia) tras dejar atrás Guardo y recorrer aproximadamente 65 kilómetros por las carreteras de la montaña palentina. Puede parecer una distancia corta dentro de una ruta que ya supera los 4.000 kilómetros acumulados desde Barcelona, pero el cambio de paisaje resulta espectacular.
Las montañas continúan presentes, los bosques ganan protagonismo y el agua aparece por todas partes. A medida que uno se acerca a Aguilar entiende rápidamente que se encuentra en una comarca donde naturaleza, patrimonio y calidad de vida mantienen todavía un equilibrio difícil de encontrar en otros lugares.
La jornada dejó:
✔ Más de 59 personas atendidas
✔ 43 espirometrías realizadas
✔ 29 derivaciones a Atención Primaria
✔ 58% de las personas atendidas con antecedentes de tabaquismo
Pero, como suele ocurrir en esta ruta, las cifras solo cuentan una parte de la historia.
Cuando el entorno invita a moverse
La víspera de la parada nos permitió descubrir parte de ese entorno privilegiado. Dormimos junto a un camping rodeado de bosque y con vistas a uno de esos paisajes que obligan a bajar el ritmo. El lago, las montañas y una red de caminos perfectamente integrada en el territorio transmitían una sensación difícil de describir: la de un municipio que parece haber entendido que la actividad física no se impone, se facilita.
Carriles bici conectados con zonas peatonales, senderos accesibles, espacios para caminar y correr, recorridos alrededor del agua y una integración muy natural entre entorno urbano y naturaleza. Todo parecía diseñado para que moverse no fuera una obligación añadida, sino una consecuencia lógica de habitar el municipio.
Mientras recorríamos la zona resultaba inevitable pensar en algo que hemos comentado varias veces durante el tour: muchas estrategias de promoción de la salud fracasan porque intentan modificar conductas sin modificar contextos. Aquí ocurre lo contrario. El propio municipio invita constantemente al movimiento y, cuando un entorno está bien diseñado, la actividad física deja de ser una obligación para convertirse en una consecuencia natural.
Una alcaldesa profundamente vinculada a su territorio
La mañana comenzó con la recepción institucional por parte de la alcaldesa, María José Ortega, acompañada por la concejala de Sanidad. La conversación con María José fue especialmente interesante porque transmitía algo que no siempre es fácil encontrar: un profundo conocimiento técnico del territorio combinado con un vínculo emocional muy fuerte hacia el municipio.
Geógrafa de formación y alcaldesa desde hace más de dos décadas, hablaba de Aguilar no desde el discurso institucional, sino desde el orgullo de quien conoce cada rincón y cada transformación de su pueblo. Nos explicó la importancia de la industria agroalimentaria para la estabilidad económica de la comarca, el esfuerzo realizado durante años para fijar población y la importancia de mantener servicios e infraestructuras que permitan que los jóvenes sigan encontrando oportunidades sin necesidad de abandonar el territorio.
Cuando le preguntamos por su rincón favorito, no dudó ni un instante: el paseo junto al río Pisuerga. Un espacio tranquilo donde las ocas acompañan el recorrido, los niños juegan junto a los columpios y el agua parece marcar un ritmo distinto al de las grandes ciudades. Y quizá esa respuesta decía mucho más sobre Aguilar que cualquier estadística.
La Plaza de España se convierte en una consulta al aire libre
La actividad asistencial se desarrolló en uno de los lugares con mayor identidad del municipio: la Plaza de España, frente a la iglesia. Una plaza que conserva intacta buena parte de su esencia medieval, con soportales, fachadas históricas y una arquitectura que transporta al visitante varios siglos atrás.
Allí instalamos la unidad móvil y la carpa sanitaria. Y allí comenzaron a llegar los vecinos. Muchos. Más de los previstos. La combinación de la difusión realizada por el Ayuntamiento, la implicación de Radio Aguilar, la colaboración de las farmacias y el boca a boca generó una afluencia constante durante toda la jornada.
Hubo momentos en los que la demanda superó incluso nuestra capacidad operativa. Y aunque lamentablemente no pudimos atender a todas las personas interesadas, esa circunstancia deja una lectura muy positiva: cuando una comunidad entiende el valor de una iniciativa sanitaria, responde.
La fuerza de la colaboración
Uno de los aspectos más bonitos de la jornada fue la colaboración entre distintos perfiles profesionales. Para el screening respiratorio contamos con la participación de la Dra. Esther Alonso, del Hospital de Palencia, junto con Raquel, enfermera de Atención Primaria, y Lucía, estudiante de enfermería.
Raquel permitió aumentar significativamente la capacidad asistencial de la jornada, haciendo posible que más ciudadanos entraran en el circuito de valoración respiratoria. Lucía representó además algo que nos encanta encontrar durante esta ruta: el aprendizaje compartido. Ella nos ayudó en tareas relacionadas con peso, talla y cribado de sospecha de apnea del sueño, mientras nosotros compartíamos con ella conocimientos prácticos sobre espirometría, terapia inhalatoria y comunicación con pacientes fumadores.
Fue una relación donde todos aprendimos de todos. Probablemente, una de las mejores definiciones de lo que debería ser la sanidad.
La templanza como herramienta clínica
A medida que aumentaba la afluencia de ciudadanos, la Dra. Esther Alonso tuvo que gestionar una situación que muchos profesionales sanitarios conocen perfectamente: más personas esperando, más demanda y más presión. Y, sin embargo, mantuvo algo que resultó admirable observar: la calma.
Sin prisas innecesarias, sin reducir la calidad de las valoraciones y sin convertir la eficiencia en superficialidad, dedicó a cada persona el tiempo necesario para comprender su situación y ofrecer una recomendación adecuada.
En una época donde a menudo se habla de tecnología, inteligencia artificial o innovación sanitaria, conviene recordar que algunas de las competencias más valiosas siguen siendo profundamente humanas: la escucha, la paciencia y la capacidad de transmitir tranquilidad.
Un hallazgo especialmente interesante
La jornada dejó además una reflexión muy llamativa. Encontramos numerosas personas de edad avanzada —algunas por encima de los 70 años— con capacidades físicas y respiratorias extraordinariamente buenas. Personas que caminaban habitualmente, utilizaban la bicicleta como medio de desplazamiento, mantenían una vida activa y, en muchos casos, nunca habían fumado.
No se trata de establecer relaciones causales simplistas. Pero sí resulta difícil ignorar que el entorno, los hábitos y la actividad física parecen jugar un papel fundamental en la preservación de la salud respiratoria a largo plazo. Y Aguilar parece reunir muchos de esos ingredientes.
Cada vez entendemos mejor el valor de estos municipios
A medida que avanzamos por la ruta, una reflexión aparece de forma recurrente: existe algo especialmente valioso en muchos municipios de menos de 15.000 habitantes. La escala humana, la posibilidad de caminar, la cercanía, la sensación de pertenencia y el hecho de que una persona siga sintiendo que forma parte activa de una comunidad.
Quizá por eso encontramos aquí menos estrés, más interacción social y estilos de vida que, sin proponérselo explícitamente, terminan favoreciendo la salud física y emocional. Y quizá por eso también encontramos personas mayores extraordinariamente activas y conectadas con su entorno.
Seguimos
Al finalizar la jornada recogimos la carpa, reorganizamos material y volvimos a poner rumbo a la carretera. Por delante nos esperaban cerca de tres horas de viaje hacia Villablino, atravesando nuevamente montañas, bosques y algunos de los paisajes más espectaculares de todo el recorrido.
Una vez más nos marchamos con la sensación de que este tour está siendo mucho más que una campaña sanitaria. Está siendo una forma de descubrir cómo viven, respiran y se cuidan los distintos territorios de nuestro país. Y eso, parada tras parada, sigue siendo tan interesante como las propias espirometrías.
👉 Porque no es normal respirar mal.
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Este proyecto no se construye solo en cada parada. También se construye en cada conversación que continúa fuera de ella.
En cada persona que comparte, que pregunta, que empieza a mirar su salud de otra manera.
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